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El pinol fue declarado Patrimonio Cultural

El pinol fue declarado Patrimonio Cultural

En Guatemala ya celebran que el Pinol sea considerado Patrimonio Cultural de Guatemala, pues representa mucha historia y le da un toque muy especial a la gastronomía.

SIn duda este reconocimiento no hace más que acrecentar el legado gastronómico de todo el país y pone a este ingrediente entre los más representativos de América Latina.

¿Qué significa este reconocimiento?

El Pinol es una seña de identidad culinaria única del área indígena y su reconocimiento oficial como técnica gastronómica es todo un triunfo para quienes elaboran, con mimo y dedicación, un plato a base de la esencia nacional: el maíz.

La decisión, aprobada a principios de septiembre, es un agradecimiento y un homenaje a quienes han hecho que esta técnica ancestral se haya convertido en una joya gastronómica capaz de sobrevivir al transcurrir del tiempo.

Este alimento, que se presenta como sopa (recado) o bebida (atol), es característico de los municipios ubicados en la región central, suroccidente y noroccidente del territorio guatemalteco, que conforman la comunidad lingüística Kaqchikel y Achí, y está considerado una manifestación cultural y culinaria que forma parte de la gastronomía nacional.

El "Pinol" de San Juan Sacatepéquez ya es Patrimonio Intangible | Soy502

Un ingrediente prehispánico

Según los historiadores, el pinol, también llamado pinole, es de origen prehispánico y se elabora con harina de maíz tostado y molido, y aunque varios países lo tildan de “tradicional”, como Nicaragua o México, en Guatemala pertenece a la historia local.

Frío o caliente, el pinol recibe este nombre por la harina, que se obtiene tras moler granos enteros de maíz, de ahí que su denominación original sea “náhuatl pinolli”, aunque también se le puede llamar “chia” o “salvia hispánica”.

La receta de preparación de este platillo, según cuenta a la chef educadora Euda Morales, es sencilla, pero requiere de mucho tiempo para poder disfrutar de los encantos de la mesa y el mantel.

“Quizá es por eso que los capitalinos no lo preparan en casa”, reconoce, y no duda en empezar a relatar, con entusiasmo, los pasos a seguir para su realización.

Tras ablandar y secar el maíz, se tuesta con cuidado en un comal, removiendo constantemente para evitar que se queme.

Al sacarlo, se pasa por un colador grande para limpiarlo, se lleva al molino para que quede más fino o más grueso, según el “gusto personal” del consumidor y del cocinero.

Esta base, el pinol, típica de pueblos como el de San Juan Sacatepéquez, San Pedro Sacatepéquez o el área del departamento de Baja Verapaz, es imprescindible en cualquier festividad importante.

Estas bebidas tienen tanta historia que la Familia Bosch se ha encargado de generar la receta en sus restaurantes y la ofrece para que todos puedan tener acceso a esta deliciosa bebida.

El pinol es un ingrediente que sobrevive al tiempo

Con el paso del tiempo, el pinol supo sobrevivir al imperio de la comida rápida pero también se adaptó, poco a poco, a los nuevos avances y aunque en algunos lugares sigue siendo casi virgen, con solo el sabor del maíz en otros, especies como el comino o el culantro han ayudado a potenciar su sabor.

La cocina guatemalteca, producto de una fusión de las culturas española e indígena, ya dio antes como fruto platos con sabor único, como el jocón (recado), el pepián (guiso), el kak kik (sopa) y el mole de plátano (postre), que también fueron declarados Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.

Es así como la cocina de Guatemala se llena de mística y guarda su esencia para ser mostrada a todo el mundo, sin duda si vienes a Guatemala deberías de probar este delicioso ingrediente.