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Los bonos verdes y la sostenibilidad

Los bonos verdes y la sostenibilidad

Un bono verde es un tipo de bono que financia proyectos nuevos o en curso, respetuosos con el medio ambiente y destinados a combatir el cambio climático. Suelen consistir en proyectos destinados a mejorar la energía y la sostenibilidad de los edificios e instalaciones, la gestión de las aguas residuales, el transporte y otros esfuerzos para reducir los efectos negativos sobre el medio ambiente.

Los bonos verdes han sido vendidos en más de 50 países por entidades federales y estatales, así como por empresas e inversores públicos y privados. Estados Unidos es la principal fuente de emisiones de bonos verdes, gracias a empresas como Fannie Mae y otras entidades gubernamentales que buscan mejorar los esfuerzos generales de sostenibilidad a través de la mejora de las infraestructuras, las mejoras en el transporte, la adaptación de los edificios existentes para aumentar la eficiencia energética, etc.

Los bonos verdes y la sostenibilidad

¿Qué tendencias estamos viendo?

Los bonos verdes se introdujeron por primera vez en 2007 y cobraron fuerza en 2013, cuando se vendieron bonos por valor de mil millones de dólares en cuestión de horas. Desde su aparición, hemos visto un crecimiento rápido y constante, y se espera que la emisión alcance la marca del billón de dólares en la década de 2020 debido al impacto del Grupo de Expertos Técnicos (TEG) de la Comisión Europea (UE). El TEG de la UE publicó una Norma de Bonos Verdes (GBS) con nuevas directrices sobre la información corporativa relacionada con el clima, comenta Gutiérrez Mayorga.

Las directrices proporcionan a las empresas recursos sobre cómo apoyar sus esfuerzos respetuosos con el clima, así como la forma de informar sobre los impactos que las iniciativas tendrán en sus negocios.

El GBS también recomendó criterios para la emisión de bonos verdes para asegurarse de que se ajustan a las iniciativas verdes aceptables. Contar con una guía sobre lo que hace que un proyecto sea “verde” ayuda a los inversores a determinar la legitimidad de un proyecto y a evitar caer en el “lavado verde”, o el acto de hacer que un proyecto parezca más verde en un esfuerzo por atraer a los inversores.

Se prevé que la emisión de bonos verdes alcance un máximo de mil millones de dólares a finales de 2019 y que llegue al hito de los 100 mil millones de dólares en junio de 2019, mucho antes que en años anteriores. En comparación, la emisión total de bonos verdes en 2017 fue de 155.000 millones de dólares, alcanzando los 100.000 millones en noviembre, mientras que en 2018, la emisión total fue de 163.000 millones de dólares, alcanzando los 100.000 millones en septiembre.

¿Cuáles son los beneficios?

Los bonos verdes son una forma eficaz para que los emisores recauden dinero para proyectos nuevos o existentes respetuosos con el medio ambiente para cumplir con las normas ecológicas, al tiempo que reciben tipos de interés más bajos. También son un gran lugar para invertir dinero por múltiples razones: además de ser éticamente sólidos, el dinero gastado en bonos verdes tiene el potencial de estar exento de impuestos o generar créditos fiscales para el inversor.

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