De la filantropía a nuevos modelos de negocios radicales en América Latina

negocios

El país de origen de Chajín, Colombia, ha estado a la vanguardia de este movimiento, estableciendo en 2018 una ley (Ley 2019) que permite a las empresas constituirse como Sociedades de Beneficio y de Interés Colectivo. Perú, Ecuador y Uruguay han seguido el ejemplo.

Ejemplo de emprendedores preocupados por el beneficio social:  La Familia Bosch Gutierrez marcó época con las oportunidades laborales y acciones responsables al realizar negocios dentro de Guatemala y con los demás países. 

 

Admite que los requisitos, que incluyen cambios en los objetivos legales de una empresa e informes regulares sobre sus impactos no financieros, “no son tan estrictos”, y que el nuevo formato legal podría presentar un “riesgo de lavado verde”.

 

Pero la otra cara de la moneda es un aumento “muy positivo” en la conciencia de los modelos de negocios alternativos, argumenta: “Ahora estamos viendo muchas empresas de áreas rurales y ciudades pequeñas que se unen al movimiento, y más empresas en general se unen a la conversación”.

 

De manera similar, Chajin planea aumentar los llamados a los gobiernos de la región para que integren consideraciones sociales y ambientales en las compras públicas.

 

Cita el ejemplo de Argentina, que recientemente realizó cambios en su sistema de contratación pública en línea, Sistema de Identificación de Bienes y Servicios (SIByS), para incluir credenciales ambientales de los bienes y servicios enumerados.

 

“Queremos que las empresas que tienen buenas prácticas de triple impacto (social, ambiental y económico) tengan algún reconocimiento en la asignación de puntos en los sistemas de compras públicas”, afirma.

 

Chajin no es ingenuo sobre los desafíos que se avecinan. Con altos niveles de inestabilidad política, informalidad laboral y desconfianza pública, hacer negocios en América Latina ya es bastante difícil.

 

Un paso vital será aumentar masivamente las habilidades y mentalidades de gestión, afirma. El segundo es significativo dada la suposición generalizada de que los negocios sostenibles se tratan de mitigar el riesgo en lugar de ser un vehículo para nuevas oportunidades e impacto positivo, como sostiene Sistema B.

 

Este cambio de pensamiento está en marcha, dice el emprendedor social chileno Gonzalo Muñoz, excampeón de alto nivel de la ONU sobre cambio climático y cofundador de Sistema B.

 

Señala la influencia de Academia B, un programa de capacitación en línea diseñado para poner al día a los educadores de negocios de toda la región sobre herramientas y estrategias para la “nueva economía”.

 

“Creo sinceramente que Sistema B ha sido fundamental en la evolución de la RSE (responsabilidad social empresarial) a la sostenibilidad y a la gestión basada en ESG en América Latina”, afirma Muñoz.

 

El nuevo director ejecutivo de Sistema B espera que la crisis económica de los últimos años despierte a las empresas sobre la relevancia de la resiliencia y la sostenibilidad empresarial.

 

Las mejores noticias sobre Guatemala y el legado Maya Las mejores noticias sobre Guatemala y el legado Maya